UNA CLOACA HISTORICA

jueves, 14 de mayo de 2009

De la Madrid no impuso a Salinas, éste gobernó tras el trono
Pedro Echeverría V.

¿Quién debe ir a la cárcel? ¡Que vayan todos!

1. El ex presidente de México Miguel de la Madrid, entrevistado por Carmen Aristegui este miércoles 13, señaló que se siente decepcionado del ex mandatario Carlos Salinas de Gortari. Dijo que se equivocó al designarlo como su sucesor en la Presidencia porque fomentó una gran corrupción tanto en el gobierno como en su familia. Señaló que Raúl Salinas, el mayor de los hermanos, estuvo implicado en actos de corrupción, negocios ilícitos y hasta contacto con narcotraficantes. Raúl y Enrique Salinas hicieron contratos con Pemex, en obras y transporte de combustible, y además obtuvieron “comisiones” de las licitaciones públicas. Dijo que Carlos, siendo presidente abusó de la millonaria partida secreta, tal como denunció Luis Téllez, ex secretario de Comunicaciones.

2. México, si todavía no es, podría ser ahora el país de los políticos más cínicos del mundo. Los luchadores sociales y periodistas de izquierda, durante décadas nos hemos encargado de denunciar -en su momento- la corrupción política y empresarial, pero nuestras palabras se las ha llevado el viento; sin embargo transcurridos algunos años o algunos sexenios –cuando ya las cosas no tienen remedio o solución- salen los personajes, aunque embarrados y “arrepentidos”, a denunciar o confirmar cosas “terribles” que ya todos sabíamos. Así Ahumada, Madrazo, De la Madrid, etcétera, han recordado pasajes de la vida política que ayudan poco en estos momentos. Es importante reconfirmar que todos son ladrones y asesinos, pero la gente sigue votando.

3. Miguel de la Madrid ha sido –quizá por su carácter- el presidente mexicano (1982-88) y el ex presidente más silencioso y silenciado de los últimos 50 años. Por ello fue el superhábil Carlos Salinas su director de campaña, su secretario de Programación y Presupuesto, su representante en todo el país, el que obligadamente lo suplió en la Presidencia (1988-94) como su sucesor. La realidad es que Alfredo del Mazo, Manuel Bartlett, González Avelar, García Ramírez y Ramón Aguirre, sólo aparecieron como competidores porque con ello el PRI pretendía demostrar que no había candidato oficial “tapado” o seleccionado mucho antes. Pero Salinas no solo fue el candidato obligado sino que venía gobernado desde que De la Madrid tomó posesión del cargo.

4. Salinas había estado junto a De la Madrid desde la secretaría de Hacienda. Allí comenzó a construir el equipo que llevó a Programación y Presupuesto cuando De la Madrid fue llevado a esa secretaría por López Portillo en 1979, es decir, a la mitad del sexenio. El Plan Nacional de Desarrollo de De la Madrid/Salinas, sobre todo, la caída de los precios del petróleo y del director de PEMEX, Díaz Serrano, fueron esenciales para que De la Madrid fuera seleccionado como candidato oficial a la Presidencia, dejando atrás a García Paniagua, Ojeda Paullada y De la Vega Domínguez. Así Salinas se fue acomodando para sustituir a la llamada “familia feliz” delamadrista encabezada por Emilio Gamboa, su secretario privado, que pronto impulsó a Salinas.

5. Pero el golpe total y definitivo fue el que Salinas dio en 1986 a Jesús Silva Herzog, el precandidato más fuerte, que fue expulsado de la secretaría de Hacienda. Desde aquel día Salinas, que gobernada bajo el agua, gobernó abiertamente tras el trono. El mismo De la Madrid reconoció que el más capaz era Bartlett, que su íntimo amigo era Del Mazo, pero que el más hábil –el que mejor se había movido entre el sector empresarial y los grupos de gobierno- era Salinas. Tanto De la Madrid, como los precandidatos, eran priístas, derechistas y neoliberales; pero Salinas era el que tenía la mayor presencia para profundizar la política privatizadora, tal como se pudo demostrar en la práctica. Salinas, en su gobierno, supero cualquier populismo de derecha, incluyendo a Miguel Alemán.

6. Salinas, con su gobierno, ha tenido similitudes al de Menem en Argentina, Fujimori en el Perú, Collor de Melo de Brasil e, incluso, con el de Fox de México; los cinco gobiernos profundamente corruptos, populistas de derecha, deberían estar en la cárcel por sus desfalcos y los destrozos económicos que hicieron en su país. Los tres gobernantes extranjeros (Menem, Fujimori y Collor han estado en la cárcel, Salinas y Fox –no solo andan libremente despilfarrando el producto de sus robos al erario- sino que siguen moviendo grupos políticos y de delincuentes) Y la periodista Aristegui le pregunta a De la Madrid si debe estar en la cárcel y el responde que no conviene al Estado porque se terminaría de desprestigiar. Piensa que ni modo “hay que seguir así”.

7. No sabemos si Bartlett, hoy el priísta batallador y cercano a los intereses del pueblo de México, pudo ser un gobernante menos entregado al neoliberalismo que Salinas. Si hubiese enfrentado la brutal intervención de los inversionistas yanquis y europeos que se adueñaron de bancos, comunicaciones, transportes y un sin número de empresas que dejaron de ser propiedad de capitalistas mexicanos. No sabemos si Del Mazo, el empresario multimillonario del grupo Hank/Atlacomulco del Estado de México, hubiese hecho un gobierno más entreguista que el de Salinas. No vale la especulación. Lo que no puede negarse es que Salinas pudo tomar posesión gracias al apoyo de los jerarcas del panismo y abrió, en agradecimiento, todas las puertas del gobierno al mismo PAN.

8. El PAN, aunque fundado por empresarios, hacendados y clero en 1939, sólo comenzó a desarrollarse a partir de 1986 con el apoyo del neoliberalismo de De la Madrid y Salinas. ¿Quien puede olvidar que los panistas repitieron mil y un veces en sus discursos que estos gobiernos priístas que se inauguraron en 1982, estaban aplicando el programa original panista? ¿Puede olvidarse que combatieron, junto a los empresarios, a los gobiernos de Echeverría y López Portillo, a los que bautizaron como “la docena trágica”, alimentadores de empresas paraestatales, apoyadores de refugiados españoles, chilenos y argentinos, así como de “revolucionarios nicaragüenses y salvadoreños”? Si Fox y Calderón llegaron al gobierno fue gracias a Salinas que les dio fuerza y poder.

9. Lo que De la Madrid hace ahora no es destapar la mugre salinista, sino decir unas cuantas frases que reconfirman lo que ya sabíamos. ¿Qué pasaría si otros políticos que han estado en la cúspide de los gobiernos y del poder (tan corrompido y asqueroso) se dedicaran a hablar, cansados de tragar basura y arrepentidos para que dios los coja confesados? Seguiríamos, quizá, riéndonos y burlándonos hasta el cansancio de esos políticos y empresarios HP, pero también preocupándonos porque la mayoría de nuestra población sigue sin comprender nada y dejándose engañar y manipular por sus propios enemigos. A pesar de todo, la gente, aunque sea un 30 por ciento de la población, saldrá a votar para seguir legitimando este sistema de enorme cinismo y corrupción. ¿Todavía podremos esperar el “milagro” revolucionario de 2010?


De la política ficción al Estado de Derecho
A Puerta Cerrada / Marcela Gómez Zalce

• El madrazo del despojo
• Caída libre…

Ira de necio, mi estimado, se venga con palabras; ira de sabio… con hechos. Qué bonito es lo bonito, diría un clásico distinguido. La semanita with a whole lotta shit in the fan promete que el camino al 5 de julio está atiborrado de minas y ánimos de venganza. Entre libritos se vea la famiglia tricolor, amarilla, azul y de Televisa inmersa en el descrédito y en el cinismo de los que haiga sido como haiga sido han puesto su granito de arena, o mejor aún, su tabique para destruir a las instituciones.

La lacra de Argentina regala la oportunidad dorada para que se reivindique el Estado de Derecho en México. Con todo el volátil estercolero de la tenebra ahumada que protagonizó con tanto execrable personaje, el sonriente respetable pregunta con ironía ¿por qué no se muestran y se investigan los hechos de todos los divertidos videos…? Por lo denunciado sin duda hay información suficiente como para pasar de la política ficción… a la realidad de la aplicación de la ley, y así tooodos los que aparecen por orden alfabético en la atrevida historia pasen a la báscula del escrutinio y dejen de jugar al Tío Lolo con cómplices silencios que ensordecen, yes?

Y como guión digno para Animal Planet o Comedy Central, sale Roberto y tira el madrazo del ¿despojo? que también sufrió so take a bloody number.

Chingón.

Y como Roberto asegura que Ernesto Zedillo protegió al cártel de Juárez y Vicente Fox al Chapo Guzmán… nada como solicitar que porfa, las instituciones en el interior del barco de gran calado, tripulado por el emocionado capitán, investiguen los ilustrísimos datos que el ex candidato presidencial (célebre protagonista del desafuero) denuncia y de pasadita le otorguen un amplio reconocimiento por afirmar que Felipe es un jijo de lo peor del sistema y que el país se encuentra de algún modo (¡!) en la ilegalidad… quizá comenzando ¿por la controvertida elección…?

Y ya encarrerados, señala que el dúo dinámico de Zedillo y Fox protegieron a narcos y remata el PRI con que el nuevo millonario sinaloense de Forbes e influyente hombre en la lista de favoritos de la revista Time, se fugó de Puerta… perdón, Puente Grande en el sexenio foxista.

Como se dará cuenta, my friend, nuestra atractiva clase política está teniendo… mmmm… dificultades para expresar sus emociones mientras el (des)gobierno de Felipe está rebasado, apabullado, aterrado y agobiado por el tamaño de los daños colaterales de (basically everything) la mentada influenza que reventó en neumonía del catarrito.

Pero lo importante, importante, mi estimado, es que Calderón tiene tiempo, ganas y brios de agarrar el micrófono y mostrar esa mecha corta en todos los frentes. Realmente le viene bien y lo pinta tal cual. Felipe cree que salvó a la humanidad y no pierde oportunidad para enseñar su puño hacia aquellos países que han pintado su aldeana raya con México.

Felipe, en la arena mediática, no deja pasar una exhibiendo en primer lugar, su (descomunal deseo de reafirmación) nula confianza en la caterva de disfuncionales que lo rodean. Sin estrategia para el manejo de la crisis y mucho menos para el control de daños, hoy documenta la imagen de su (des)gobierno en lugar de serenarse y encontrar el consenso para la salida de emergencia..ante la peligrosa emergencia.

El grotesco capítulo con Fidel Castro es de risa loca. Efectivamente y según la OMS y la Red Global de Inteligencia de Salud Pública, México subestimó la alerta internacional advertida semanas antes sobre casos de neumonía inusuales en Veracruz y Oaxaca que derivaron en el A H1N1, aunque aúllen lo contrario los acreditados spin doctors. Este (des)gobierno desatendió el llamado y ahí está la cronología de hechos que incluyó al CDC…

Pero de eso dedicarle señales al senil de Fidel alardeando una actitud infantil al afirmar que como no hay vuelos.. no viajará a Cuba, es de no creerse. La relación bilateral ya estaba pasando un curiosito impasse diplomático previo al travieso virus derivado por la falta de decisión para ponerle fecha al original encuentro.

Calderón está obligado a encontrar soluciones para el peligroso contexto de esta recesión y dejarse de ridícula palabrería. Porque entre la delicada baja en el precio del petróleo, en el envío de remesas, en la recaudación fiscal, en el empleo y ahora en el turismo…su (des)gobierno, my friend, va ya en caída libre.

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LA PANDEMIA DE LA POBREZA.

Autor: Érika Ramírez. Revista “Contralínea”.
Más de 50 millones de mexicanos desnutridos —de los cuales 20 millones padecen pobreza extrema— son los más vulnerables ante la epidemia de influenza A. Indicadores internacionales muestran que la cuarta parte de la población del país padece alimentación precaria y carece de agua potable. Se trata de personas que, en los hechos, tampoco tienen derecho a la salud.
La propagación de la influenza A, también llamada porcina, podría afectar con mayor intensidad a las regiones más pobres del país. Se trata de las zonas rurales y urbanas en las que sus habitantes se caracterizan por tener bajos índices de desarrollo humano, es decir, falta de acceso a los servicios de salud, alimentación precaria y carencia de agua potable. El riesgo podría acentuarse en los más de 20 millones de mexicanos que no tienen siquiera para comer y en otros 30 millones que padecen desnutrición, alertan investigadores en salud y pobreza.
Tal es el caso de los indígenas nu’saavi y me’phaa, habitantes de Metlatónoc, Guerrero, que sólo cuentan con dos remolques rotulados con los logotipos de las secretarías de Salud estatal y federal estacionados en la cabecera municipal.
Los vehículos entregados a finales de la administración de Vicente Fox carecen de medicamentos indispensables para su funcionamiento.
En 2007, Contralínea visitó las zonas más pobres del país y documentó que en este municipio las personas perecen por parto y enfermedades curables, ya que ni siquiera tienen acceso a la auscultación del médico de la cabecera municipal. “Los indígenas se quedan a morir en las cañadas y laderas escarpadas de la zona de la Montaña.
¡Un hospital!, sigue siendo el clamor en todas las comunidades serranas” (Contralínea 76).
De acuerdo con el Informe sobre desarrollo humano de los pueblos indígenas de México 2006, en el país hay casi 500 municipios y comunidades en los que el 90 por ciento de su población vive en condiciones similares a los del África subsahariana.
Entre los estados más pobres destacan Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Hidalgo y Chiapas, los mismos que podrían tener casos de influenza A/H1N1, sin que nadie tenga registro de ello, dice Araceli Damián, profesora-investigadora sobre temas de la pobreza de El Colegio de México (Colmex).
La especialista en pobreza asegura que esta población es vulnerable simplemente porque no cuenta con infraestructura hospitalaria y, cuando la tiene, no hay médicos ni material necesario para atenderlos. “Todavía no sabemos cuánto se pueda diseminar el virus porcino, pero parte de la población en riesgo es la que vive en estas zonas, así como las que emigran de un estado a otro para trabajar en los campos de cultivo”.
El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) observa que en estas regiones del país prevalece un “modelo de exclusión marginal: la mayoría de la población tiene acceso a las redes de servicios, aunque quedan excluidos algunos grupos importantes. En otras, generalmente en las regiones más pobres, predomina una privación masiva: sólo una pequeña minoría, que suele estar conformada por la población urbana, disfruta de opciones de salud razonables, mientras que la mayoría de la población queda excluida”.
Documenta que las poblaciones tienen sistemas sanitarios “débiles, frágiles y de escasa densidad, así como condiciones de vida desfavorables para la salud, como falta de agua potable, carencia de sistemas sanitarios en la vivienda, deficiencias sanitarias en el lugar usado para preparar los alimentos y condiciones económicas insuficientes para garantizar una alimentación adecuada”.
Entre las principales medidas de prevención que ha recomendado la Secretaría de Salud –encabezada por José Ángel Córdova Villalobos–, así como los sistemas estatales de salud, a la población en general son: lavarse las manos continuamente, consumir diariamente verduras, frutas y abundante agua, y practicar ejercicio; además, limpiar constantemente las cubiertas de cocina y baño, manijas, barandales, juguetes, teléfonos y otros objetos de uso común, entre otras.

Los más pobres
Según el programa que desarrolla la Organización de las Naciones Unidas, hay 1 mil 884 municipios con elevada población rural, con considerables rezagos en educación, salud, y un bajo ingreso económico. “Las desigualdades en salud están correlacionadas con otras inequidades socioeconómicas contextuales como los recursos de infraestructura médica y sanitaria, la presencia de programas de apoyo económico y social, o las conductas sociales que parten de influencias culturales o religiosas”.
El PNUD enumera 488 municipios con mayor marginación, de los que destacan con mayor rezago Morelos y Batopilas en la región Tarahumara de Chihuahua; Metlatónoc y Atlixtac, en la Montaña de Guerrero; Tehuipango y Mixtla de Altamirano, de Veracruz; Eloxochitlán, de Puebla; Coicoyán de las Flores y Santiago Ixtayutla, en la región Mixteca de Oaxaca; Chalchihuitán, en los Altos de Chiapas; Hueytlalpan, en la región Sierra Norte de Puebla; así como Santa Catarina, en la Huasteca, y Sitalá en la Selva Lacandona.
Coicoyán de las Flores, Oaxaca, fue otro de los municipios visitados por Contralínea en 2007. Ahí, los pobladores también mueren de enfermedades curables y de tumores cancerígenos que nunca son atendidos.
Emiliano Pineda López, exagente municipal de El Jicaral (una de las rancherías del lugar), aseguraba que “la gente de aquí vive en total abandono”.
La principal exigencia: “Queremos un médico que permanezca en la comunidad. Siempre mandamos nuestra solicitud a Oaxaca, pero el gobierno no nos hace caso. Dicen que no hay dinero para pagarle al personal, por eso es que tenemos una casa de salud sin doctor”, expresaba indignado mientras mostraba un cuarto pintado de blanco con la palabra “Salud” resaltada en verde y azul. (Contralínea 85).
Datos del Banco Mundial indican que en el país el 20.3 por ciento de la población vive en pobreza extrema, en tanto que el 51.7 por ciento, en pobreza moderada. El organismo financiero coincide con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), toda vez que en su informe La pobreza en México, una evaluación de las condiciones, las tendencias y la estrategia del Gobierno destaca que existen rezagos importantes en algunas zonas del país en materia de salud, alimentación y educación.
“Una vez que pasan estas emergencias, se ponen de manifiesto de manera dramática las diferencias de los mexicanos en nuestro derecho de acceso a la salud”, asegura Julio Boltvinik Kalinka, profesor-investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colmex.
Boltvinik Kalinka dice que en México el derecho a la salud, promulgado en el artículo cuarto constitucional, “es pura retórica, porque en los hechos no hay institución que otorgue garantía plena de atención. El más rico no tiene problemas. Los pobres están abandonados a la mano de dios; es gente que no tiene acceso a una clínica para ser atendidos por una diarrea o dolor de estómago, mucho menos para enfermedades de esta complejidad: quedan totalmente desprotegidos”. Otro de los indicadores que señala la falta de acceso a los servicios de salud es el porcentaje de personas no afiliadas al sistema del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), instituciones encargadas de garantizar el servicio a la planta laboral de las empresas afiliadas, así como a los funcionarios del sector público.
Aunque las instrucciones del gobierno federal han sido la atención universal en cualquiera de las clínicas del IMSS, ISSSTE o de la propia Secretaría de Salud, la ONU resalta que en México casi el 59 por ciento de la población carece de seguridad social que garantice “jubilación, cobertura de salud y un sistema de pensiones para los trabajadores”. El organismo internacional resalta que en las comunidades indígenas la carencia de seguridad social se eleva al 86.8 por ciento de su población.
Las comunidades con mayor rezago en esta materia se encuentran en la zona de los Chimalapas, Oaxaca, en donde el porcentaje de población sin derechohabiencia es del 98.1 por ciento. Le sigue La Montaña de Guerrero con 94.2 por ciento; Sierra de Juárez, 92.6 por ciento; Norte de Chiapas, 90.9 por ciento, Costa y Sierra Sur, 88.0 por ciento; y Altos de Chiapas, 87.7 por ciento, entre otros.
Gustavo Leal Fernández, investigador del área de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México, dice que con la epidemia de influenza A/H1N1 podemos ver “el derrumbe del modelo de descentralización que se adoptó como política federal y que ha afectado al sistema sanitario del país.
Ahora, las estrategias en salud muestran su precaria respuesta en un momento de emergencia”.
Expone que la población más pobre es la principal afectada, porque el diseño de descentralización no mejora la prestación del servicio, sino que se ha convertido en una serie de cacicazgos entre los gobernadores y los secretarios de Salud estatales.

Pobreza en la urbe
Pobreza urbana en México, estudio elaborado por el del Banco Mundial, indica que los habitantes de las zonas urbanas en condiciones de pobreza comparten muchas características con aquéllos en las mismas condiciones de vida que habitan en las zonas rurales –tienen familias más numerosas, menos educación y acceso a servicios que los ricos.
En materia sanitaria, dice el informe, “a pesar de un acceso mucho mayor a servicios de salud e infraestructura en las áreas urbanas, enfermedades infecciosas tales como la diarrea y las infecciones respiratorias agudas son igualmente comunes en los niños pobres rurales y urbanos.
“Lo anterior, sugiere que los sistemas de agua y drenaje son de una calidad notablemente baja. Si bien se presta mucha atención a la expansión de la cobertura, no ocurre lo mismo con la calidad, con lo que la mejora en el acceso se torna apenas nominal. Esto también implica que usar el acceso a los servicios como instrumento de focalización puede llevar a conclusiones erróneas sobre el bienestar en las áreas urbanas”.
Boltvinik Kalinka y Leal Fernández coinciden: “Con esta epidemia, vemos el triste estado en que ha quedado el sistema sanitario mexicano después de 27 años de la aplicación del modelo neoliberal”.

Negligencia en protocolos sanitarios
Autor: Ana Lilia Pérez
Con un sistema de salud prácticamente desmantelado, negligente ante los criterios internacionales en protocolos de salud, sin desarrollo tecnológico para la producción de vacunas y fármacos y carente de prevención de enfermedades, México difícilmente podría enfrentar una pandemia
Como miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), México está obligado a cumplir los protocolos de ambos organismos, algunos –dictados entre 1999 y 2006– orientados a prevenir los brotes de influenza con el principio básico de la higiene. Con 20 millones de mexicanos en pobreza extrema, que habitan municipios carentes de servicios básicos, el país incumplió.
Entre 2001 y 2006, en diversas reuniones tanto de la OMS como de la OPS, en Washington se habló de la posibilidad de una pandemia de influenza, por lo que se requirió a los países miembros tomar precauciones: el desarrollo y abasto de vacunas y fármacos. La mayoría de países europeos desarrolló modelos de prevención, intensificados a partir del llamado Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés) que entre 2002 y 2003 azotó diversos países.
Los asiáticos establecieron vigilancia permanente en aeropuertos con el aislamiento de pacientes afectados. En América, Canadá diseñó una guía para casos de pandemia. En Sudamérica, Colombia y Brasil llevaron a cabo sistemas de monitoreo para detectar casos de personas y animales afectados.
En el seno de los organismos internacionales de salud, la alerta de una pandemia fue constante. En septiembre de 2002, durante la reunión de la OPS, en Washington –a la cual acudió Julio Frenk Mora, entonces secretario de Salud–, se planteó que “la organización necesita estar preparada para la siguiente epidemia de influenza”. El razonamiento no sólo iba en el sentido de que, según la OMS, de forma cíclica en periodos de tres a cinco décadas ocurre una epidemia de gripe en el mundo, sino en las condiciones de deterioro del medio ambiente.
El informe Preventing disease through healthy environments: towards and estimate of the environmental burden of disease, publicado por la OMS en junio de 2006, alertó que la exposición a riesgos ambientales provoca casi una cuarta parte de la morbilidad mundial, pero que ésta era fácilmente prevenible si los gobiernos tomaban “medidas bien orientadas”, sobre todo los países en desarrollo, como México. En el informe, Anders Nordström, director general interino de la OMS, explica que el tener certeza de cuánto influye el medio ambiente en la salud “nos ayuda a demostrar que las inversiones racionales destinadas a crear un entorno favorable pueden ser una estrategia eficaz para mejorar la salud y lograr un desarrollo sostenible”.
Dentro de las medidas de prevención se hablaba de promover un almacenamiento seguro del agua doméstica y la adopción de prácticas de higiene más adecuadas; el uso de combustibles menos contaminantes y más seguros; el aumento de la seguridad de las construcciones; la utilización y gestión prudente de sustancias tóxicas tanto en el hogar como en el trabajo, y una mejor ordenación de los recursos hídricos. Con esas medidas derivadas “de inversiones sencillas”, a decir de María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, se reduciría considerablemente la carga de morbilidad.
Tales disposiciones no se cumplen en México: más de 20 millones de mexicanos no tienen servicios médicos.
De acuerdo con el diagnóstico de legisladores de las comisiones de Salud en ambas cámaras, la pandemia de influenza humana llegó a México sin que el país tuviera un plan de contingencia, y con un sistema de salud pública deteriorado. La senadora Claudia Corichi, secretaria de la Mesa Directiva del Senado de la República, asegura que “la falta de estudios epidemiológicos en México impidieron que se diagnosticaran a tiempo los primeros casos de influenza”.
El pasado 27 de abril, ante el pleno de la Cámara de Diputados, el legislador Camerino Eleazar Márquez denunció que la administración de Felipe Calderón no acató el Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza y que “violó el derecho a la información al no comunicar a tiempo la existencia del virus porcino”. Detalló que, en cumplimiento a las disposiciones, tanto de la OMS como el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Alimentación, las autoridades sanitarias debían reportar la situación desde el día en que se detectó el primer caso, sin embargo, “las autoridades sanitarias federales respondieron 13 días después”.
La oficina sede de la OPS señala que el 16 de abril México les reportó “un inusual incremento de casos de infecciones respiratorias agudas en dos estados, Oaxaca y Veracruz”. El 18 de abril en Estados Unidos se confirmaron los primeros casos de gripe porcina A/H1N1, en California. Según la OPS, el 21 de abril, México notificó a la OPS y la OMS “brotes de enfermedad respiratoria severa en estados adicionales” y dos días después les notificó los primeros casos de lo que ahora se conoce como influenza humana confirmados por laboratorio.
El 25 de abril, Margaret Chan, directora general de la OMS declaró una emergencia de salud pública de preocupación internacional y convocó a una reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Internacional de Salud. Ese mismo día, expertos de la OPS llegaron a México para analizar el caso. Al día siguiente, Estados Unidos confirmó casos en Nueva York y Ohio. El 27 de abril, la OMS elevó de fase 3 a fase 4 el nivel de alerta pandémica.
Canadá notificó ese mismo día sus primeros casos confirmados de influenza A. En los siguientes días el brote se extendió.
Por ello, “se perdió la oportunidad de contención”, explica a Contralínea Daniel Epstein, vocero de la OPS.
Como protocolo de emergencia, la noche del 23 de abril se decretó la suspensión de clases en todos los niveles en el Distrito Federal, Estado de México y en San Luis Potosí, entidades afectadas.
Luego la medida se haría extensiva al resto del país. Se cancelaron eventos públicos, deportivos, culturales y políticos; se cerraron restaurantes y clubes. Se recomendó acudir al médico cuando se presenten los síntomas de tos, exudado nasal, fiebre superior a los 39 grados centígrados y dolor muscular.
No obstante el protocolo de emergencia, gran parte de la dificultad de México para enfrentar la pandemia “está en la difícil situación del sector salud”, explica Daniel Dehesa Mora, médico e integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados.
A partir del sexenio de Vicente Fox se aceleró el desmantelamiento del sistema de salud pública con la falta de inversión y el desabasto de medicamentos, además de la subrogación de servicios.
Los esfuerzos en la materia de la administración de Fox estuvieron destinados a un solo programa: el Seguro Popular –del cual Contralínea documentó numerosos actos de corrupción, tales como el nepotismo, desvío de recursos, irregulares beneficios a empresas privadas, y el supuesto enriquecimiento ilícito de su titular, Juan Antonio Fernández Ortiz.
En ese periodo, según datos proporcionados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la influenza y neumonía representaban casi el 6 por ciento de las defunciones, sin embargo no se adoptaron los protocolos internacionales para prevenir su proliferación.
Entre 1999 y 2003, las muertes por esas enfermedades aumentaron en conjunto 5.4 por ciento en promedio anual al pasar de 2 mil 76 a 2 mil 564 decesos. El grupo de edad con mayor número de defunciones fue el de los adultos mayores de 65 años. De acuerdo con el IMSS, “el aumento observado en el fallecimiento de personas se explica por la falta de control del agente patógeno durante la época invernal y a los bajos niveles inmunológicos de este grupo de edad”.
En la revisión al Programa Institucional en materia de Salud 2001-2006, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó que la influenza se ubicaba entre las principales causas de muerte en el país. No obstante, no se invirtió en la producción de fármacos ni en el desarrollo de una vacuna; se optó por seguir comprando a las trasnacionales el inoculador para la influenza estacional a un precio promedio de 30 pesos cada dosis, según datos de la Secretaría de Salud.
Apenas en marzo, el gobierno federal firmó un convenio con la trasnacional Sanofi Aventis para producir una vacuna para ese tipo de influenza, infructuosa para el virus de influenza humana.

El factor privatización
La senadora Claudia Corichi, de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología, explica que la imposibilidad de las autoridades de salud para evitar el contagio se deriva en parte de que “no se tiene la infraestructura de laboratorios especializados, el equipamiento necesario ni el personal médico e investigadores calificados en suficiencia; además, no se tiene la capacidad para la investigación y fabricación de vacunas, y esto es porque en el país no se apoya la investigación”.
Durante décadas, México fue uno de los siete países del mundo a la vanguardia en producción de vacunas. El Instituto Nacional de Higiene y el de Virología no sólo cubrían el mercado interno, sino que exportaban vacunas, como las de la poliomielitis y del sarampión. Por deficiencia presupuestal, en la década de 1980 ambos quedaron rezagados, luego, en 1999, absorbidos por los denominados Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), empresa paraestatal creada por Ernesto Zedillo al final de su sexenio para “desarrollar, producir importar y comercializar vacunas, sueros heterólogos y productos de diagnóstico clínico”.
Birmex dejó de lado la investigación y producción para dedicarse a comprar los inoculantes. De acuerdo con datos de la Comisión de Salud del Senado de la República, más del 70 por ciento de la demanda de vacunas en el país se compra a laboratorios trasnacionales.
En 2006, último año de gobierno de Vicente Fox, la ASF detectó que esa paraestatal reportó un sobreejercicio no regularizado por 326 millones 723 mil pesos, debido a compras adicionales de vacunas, “sin que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público autorizara las adecuaciones presupuestales por considerar que afectarían negativamente el cumplimiento de metas esperado”.
Aunque dichas vacunas se entregaron con un significativo atraso, según la ASF, los funcionarios no aplicaron las penas convencionales correspondientes, según las cláusulas contractuales, por 4 millones 783 mil dólares (52 millones de pesos). En contraste, tanto el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) como el IMSS sí le aplicaron a Birmex multas por 6 millones 371 mil pesos, por no entregarles las vacunas en las fechas pactadas en el contrato.
La ASF detectó también que Birmex pagó indebidamente al proveedor Grit Overseas Private Limited 360 mil dólares, equivalentes a 3 millones 917 mil pesos, ya que el ISSSTE ya había realizado el pago directamente al proveedor.
Durante el sexenio, Birmex operó sin que su estructura orgánica y ocupacional estuviese autorizada por su Consejo de Administración; hacia 2006 tampoco se había registrado ante la Secretaría de la Función Pública ni estaban debidamente formalizadas las funciones de las áreas que intervienen en la operación de adquisición, registro y control de los bienes adquiridos, aunado a que, según la ASF, “el sistema utilizado para el control y seguimiento de los contratos presentaba deficiencias que impedían transparentar el manejo de sus operaciones”.
Durante el sexenio de Vicente Fox, la ASF documentó compras no justificadas, por lo que recomendó “a las autoridades superiores de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México” que instruyeran al director de Logística a que las adquisiciones de vacunas fueran conforme a los requerimientos y que su adquisición se hiciera conforme a la ley, es decir, convocar a licitaciones públicas para encontrar el mejor producto y al mejor precio”.
Se encontraron pedidos y contratos sin la documentación justificativa para su adquisición. En éstos tampoco se fijó fecha de entrega, en contravención de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, y del Reglamento de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal. Se detectó también el almacenamiento en los cuatro almacenes de Birmex de residuos peligrosos, biológico infecciosos y fármacos caducos. La ASF cuantificó por lo menos una pérdida de más de 1 mil 100 millones de pesos por fármacos caducos.
Con el brote de influenza humana, los especialistas en virología hicieron patente al secretario de Salud, José Ángel Córdova, la necesidad de desarrollar antivirales y una vacuna. Sin investigación ni tecnología, a Birmex no le quedará más que esperar a que las trasnacionales desarrollen la vacuna, porque los institutos que podrían colaborarle, como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, padecen también los embates de la corrupción. Tan sólo en su revisión al primer año de gobierno de Felipe Calderón, la ASF detectó anomalía en dicho instituto por 656 millones de pesos, que en 2007 precisamente fueron operados en el Fondo Institucional para el Fomento de la Ciencia (Contralínea 129).
El pasado 27 de abril, el vocero de la OMS, Gregory Hartl, dio a conocer que envió muestras a varios laboratorios para la búsqueda de la vacuna, entre ellos, el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta y las trasnacionales Novartis, AG, Laboratorio Pfizer y Roche.
De acuerdo con la OMS, la producción de la vacuna para la influenza A implica, primero, extraer y aislar la cepa exacta que está causando la infección. Posteriormente, se debe desactivar el virus para poder producir la inoculación. Todo el proceso, desde el aislamiento del patógeno hasta tener la vacuna lista para inyectarse, implicará unas 24 semanas. Los laboratorios trabajan apenas en la primera fase de la producción. Además, “el asunto de una vacuna contra este virus de influenza, como de cualquier vacuna, va a tomar tiempo y puede ser hasta nueve meses o más, hasta que se desarrolle y esté disponible; por ahora sólo están los antivirales”, explica Daniel Epstein.

Monopolios en fármacos, el otro mal
El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), del gobierno de Estados Unidos, con sede en Atlanta, determinó que los virus de la influenza estacional A y B continúan circulando en Estados Unidos y México a bajos niveles. Los virus de la influenza humana A/H3N2 son resistentes a la amantadina y rimantadina, pero sensibles al oseltamivir y zanamivir. Por lo tanto, recomendó “tratamiento antiviral empírico para cualquier persona enferma que se presuma está infectada por el virus de la influenza porcina tipo A/H1N1”.
La OMS coincidió en el uso del tratamiento antiviral. El nombre comercial de zanamivir es Relenza, se trata de un tratamiento que viene en presentación de inhalador, la administración es dos veces cada 12 horas por cinco días. La recomendación del CDC es tomarlo antes de 48 horas de haber presentado los síntomas de influenza. El nombre comercial del oseltamivir es Tamiflú. La indicación es tomarlo en los primeros dos días de tener los síntomas.
Se trata del mismo compuesto aplicado para el llamado SARS, por ello, dentro de sus planes de prevención, desde que la llamada fiebre asiática azotara diversas partes del mundo, muchos gobiernos abastecieron sus reservas de Tamiflú; no así México.
Antes de que el secretario de Salud hiciera público el brote de influenza, en México los medicamentos Relenza PPVO (de Glaxo) y Tamiflú (de Roche) se ofrecían en 316 pesos con 80 centavos y 420 pesos con 34 centavos, respectivamente.
Para el día 29 de abril, cuando la directora general de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, anunció el paso a fase 5 (de un total de 6) de alerta pandémica, en las farmacias del Distrito Federal el Relenza se vendía en 430 y en Tamiflú en 533 pesos. En un área con salario mínimo de 54.80 pesos, cada tratamiento equivale a 10 días de salario de un obrero.
La patente del Tamiflú es de Gilead Sciencies Inc, consorcio que tiene como accionista al exsecretario de defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld. A finales de abril, la BBC de Londres difundió que “se cree que varios gobiernos en el mundo han almacenado unos 220 millones de dosis de Tamiflú, un medicamento antiviral que hasta ahora ha demostrado ser efectivo en la reducción de los síntomas de la enfermedad”.
En México, el secretario de Salud, José Ángel Córdova, ha señalado que el gobierno federal tiene suficiencia en el suministro de antivirales; sin embargo, el vocero de la OPS, Daniel Epstein, explica en entrevista que nadie tiene certidumbre sobre el abasto, pues “no sabemos cómo se va a desarrollar la pandemia”.
En México se suma el factor del monopolio que hay en la distribución de fármacos, lo que, de acuerdo con los diputados de la Comisión de Salud, ha hecho más costosa la adquisición.
En una entrevista con la BBC de Londres, Stephen Field, presidente del Real Colegio de Medicina General en el Reino Unido, explicó que “en el caso de una pandemia quizás no habrá suficientes dosis de estos fármacos para tratar a toda la población mundial. Y quienes tendrán más dificultades para tener acceso a los fármacos serán los países de medianos y bajos ingresos”.
México ya ha resentido los efectos. El diputado José Antonio Muñoz Serrano, secretario de la Comisión de Salud, señala que el monopolio de los medicamentos en el país tiene como consecuencia el que sea “muy costoso” enfrentar la pandemia de influenza A.
Explica que, el hecho que sean sólo dos laboratorios los que producen los medicamentos recomendados por la OMS, “sin duda tendrá un impacto económico muy importante, porque tan sólo el tener un tratamiento nos está costando entre 600 pesos por persona, y esto implica que estamos pagando el medicamento caro.
Debemos hacer conciencia de que el impacto negativo del monopolio de los medicamentos es lo que estamos viendo hoy”.
El legislador del Partido Acción Nacional añade que los monopolios en la industria farmacéutica impiden garantizar el abasto de medicamentos durante este periodo de crisis. Explica que “la manera de acabar con ellos es buscar que, cuando venzan las patentes, no les permitamos a los laboratorios ampararse o recibir prórrogas, pues esto trae como consecuencia el desfalco del ahorro familiar”.
Dentro de sus compromisos para los 100 primeros días de su gobierno, Calderón se comprometió a “combatir las prácticas monopólicas” en el mercado de fármacos para “evitar actos de corrupción y mal manejo de fondos”. Habló de eficientar la cadena de abasto y la disminución en los precios de los medicamentos.
Muñoz Serrano asegura que el monopolio no se ha roto por la intervención de algunos diputados a favor de que los laboratorios concentren las patentes.
“Los costos que hoy pagamos en los antivirales son consecuencia de que ciertos laboratorios siguen teniendo la exclusividad de las patentes y no se pueden producir los medicamentos genéricos intercambiables. Eso es consecuencia de que se ha pretendido otorgar una prórroga para su registro. Algunos legisladores todavía pretenden dar un plazo de hasta cinco años para el registro de medicamentos”.
Aún con el abasto de antivirales, el panorama no parece muy prometedor. “El antiviral no es una pastilla mágica, no es que el antiviral lo tomes y ya, todo perfecto, es una de las herramientas que tiene el sistema médico para tratar a los enfermos. Pero mejor que eso es la prevención; antes de tomar antivirales hay que prevenir la infección”, explica Daniel Epstein.
—¿Podrá México enfrentar el problema? —Nadie sabe si México pueda enfrentar esto, y nadie sabe si podrá Estados Unidos. Nadie sabe si se tienen los suficientes recursos, depende de lo que ocurra. Hay que considerar que éste es un virus nuevo, no se conoce y tampoco se entiende mucho de ellos. Los virus de influenza son mortuorios porque mutan rápido y su comportamiento no es predecible. No sabemos qué va a ocurrir –concluye el vocero de la organización de salud pública más antigua del mundo.
Mal de pobres.
Recién iniciada su administración, Calderón habló de establecer una política nacional para garantizar la suficiente disponibilidad y precio justo para que cualquier ciudadano tuviera acceso a los fármacos y evitar “la intranquilidad y zozobra de muchas familias”.
En pleno brote de influenza humana se padece el fallido trabajo del gobierno. La pandemia no es igual para pobres y ricos.
En la reunión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2002, cuando Julio Frenk escuchó la alerta de una posible pandemia de influenza, el ministro de Salud de El Salvador, José Francisco López Beltrán, planteaba que en la globalización, “caracterizada por brechas cada vez mayores entre los ricos y los pobres y el aumento de la desigualdad, la vulnerabilidad y la exclusión”, si no se creaban programas de integración y apoyo a escala regional, “podrían aumentar también las desigualdades en la salud pública, sobre todo en los países con subdesarrollo o con crecimiento insuficiente”.
Desde abril pasado, los países centroamericanos, ubicados por el Banco Mundial como los más pobres de la región, declararon no tener recursos para enfrentar una pandemia. Reunido en Managua, el 28 de abril, el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica señaló que, como la región no tenía recursos “para contener una eventual pandemia de gripe porcina”, aplicarían protocolos de vigilancia en fronteras y aeropuertos. Un asunto de por sí complicado, pues es una de las áreas con mayor flujo de migrantes de todo el mundo hacia Estados Unidos. Pero el virus ya estaba allí. Tres días atrás se había detectado el primer caso en una joven costarricense que había regresado a San José, proveniente de México.
En tanto, en el país ni las dos entidades donde estaba concentrada toda la atención científica del mundo tenía protocolos exactos de prevención y detención del virus. El resto de las entidades enfrentaba sus propias carencias en materia de salud. El secretario de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, José Antonio Muñoz Serrano, asegura que, aún en días en que la alerta se ubicaba en fase 5, la mayoría de entidades no reportó adecuadamente la presencia de personas infectadas, “lo que debe generar un tipo de sanción”.
Contralínea recorrió diversas clínicas y hospitales en las zonas conurbadas del Estado de México. En municipios como Ecatepec, que reportó los primeros casos, el primer filtro para “diagnóstico” de pacientes eran policías de la Agencia Estatal de Investigación, comisionados a preguntar los síntomas de los pacientes. A los familiares de quienes acudían al diagnóstico se les negaban los cubrebocas, y con sus “enfermos” debían esperar durante horas a que se les hiciera la revisión. Ante ello, muchos optaban por automedicarse vitaminas o antibióticos.
El diputado Enrique Mayans, de la Comisión de Salud en San Lázaro, reclama que, durante los primeros días de brote, el secretario de Salud no informó las características de las personas fallecidas ni que las afectaciones eran mayores “en individuos con altos grados de desnutrición y en general con sistemas inmunológicos débiles, que es un alto porcentaje de la población en el país”.
Médico de profesión, el diputado Mayans dice que la pandemia de la influenza humana calará más a quienes ya padecen una pandemia perenne: la de la pobreza

Salud: méxico sin capacidad para enfrentar una pandemia
Autor: Nancy Flores
Documentos de la Secretaría de Salud revelan que, en caso de que se declarara una pandemia de influenza, la capacidad hospitalaria de México sería rápidamente rebasada al tiempo que las pérdidas económicas ascenderán al 8 por ciento del PIB
El Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza, en su apartado “Estrategia operativa multisectorial”, establece el impacto en México de una posible pandemia y vislumbra la situación crítica que podría enfrentar la nación.
Al describir el “escenario potencialmente catastrófico” generado por la influenza pandémica, la Secretaría de Salud se refiere a dos tipos de emergencias que coexistirán en el país: de seguridad en salud y de seguridad nacional.
En el primer caso, el documento elaborado en 2007 detalla que la capacidad hospitalaria será rápidamente rebasada al llegar a las siguientes cifras: 117 mil 500 defunciones, 350 mil hospitalizaciones –de una población que supera los 100 millones de habitantes–, 20 millones 700 mil consultas.
En el ámbito de la seguridad nacional, señala el riesgo de alteraciones del orden público, además de prever la pérdida del 8 por ciento del PIB y de 38 mil millones de pesos por días de trabajo perdidos.
Colapso del sistema de salud
El Informe ejecutivo del ejercicio Escudo Centinela, publicado por el secretario José Ángel Córdova Villalobos en febrero de 2007, descubre que “el aumento exponencial de personas que, enfermas o no, acuden a las unidades de salud, aumenta la problemática en un sistema sanitario que además enfrenta la reducción de su plantilla de personal por ausentismo, ya sea por la enfermedad misma o por la aversión a la posibilidad de contagio. Tales situaciones harían inminente el colapso del sistema de salud”.
El informe del ejercicio Escudo Centinela –simulacro nacional para la evaluación de la respuesta ante una pandemia de influenza, realizado en octubre de 2006– revela que alrededor del 35 por ciento del personal de salud se ausentará en situaciones de riesgo como la pandemia por influenza.
Además, identifica que el colapso del sistema sanitario generará disturbios.
En un escenario de pandemia es necesario “mantener una estrecha coordinación entre las autoridades de salud y las fuerzas del orden público, para mantener la paz social y asegurar la continuidad en el funcionamiento de las áreas prestadoras de servicios”, indica.
Para las autoridades sanitarias de México, “es de esperarse” que, ante la falta de capacidad médica, los hospitales sean blanco de conflicto y disturbios, por lo que debe establecerse un perímetro de seguridad, detalla el capítulo V del Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza, “Atención médica y hospitalaria”.
En materia de seguridad, la “Estrategia operativa multisectorial” de la Secretaría de Salud no sólo insta al gobierno federal a establecer una coordinación general de respuesta y garantizar el mantenimiento del orden social, sino a proteger las instalaciones estratégicas del país.
Respecto del funcionamiento económico, indica que se debe asegurar la continuidad de las operaciones del sistema financiero nacional, participar en las estrategias internacionales de control económico y desarrollar estrategias para el apoyo de los distintos sectores económicos.
Probabilidades estadísticas
La “Estrategia operativa multisectorial” incluye las probabilidades numéricas de la emergencia sanitaria. En lo que llama escenario de planeación, reconoce que la transmisión del virus humano a humano en forma eficiente y sostenida es una señal inminente de pandemia.
En ese contexto, refiere que “la tasa de ataque será de 30 por ciento o más, con tasas mayores entre los escolares (hasta 40 por ciento). De los adultos en edad productiva, cerca del 20 por ciento enfermarán, advierte.
Respecto de las personas que no desarrollen sintomatología importante, describe que podrán transmitir la enfermedad.
La Secretaría de Salud estima que alrededor del 50 por ciento de los enfermos solicitarán consulta médica, y que la frecuencia de enfermedad grave, hospitalización y muerte dependerán de la virulencia del virus pandémico.
De acuerdo con los documentos consultados, en este “escenario potencialmente catastrófico” México nunca se visualizó como el lugar donde se iniciaría el brote de influenza pandémica ni como uno de los primeros países en enfrentar la emergencia sanitaria, sino como uno de los que serían blanco tras meses de preparación.
De acuerdo con las informaciones dadas a conocer por el secretario de Salud a fines de abril pasado, la reserva de medicamentos ascendía a poco más de 1 millón, cifra que según el Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza se tenía desde diciembre de 2006. México tiene más de 100 millones de habitantes.
Lo que la influenza reveló

10 Mayo 2009
El 3 de mayo pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó lo que médicos, pacientes y ciudadanos mexicanos ya sospechaban: el gobierno de México fue negligente ante el brote del virus A/H1N1. Desde Bruselas, Bélgica, y en voz de Michael Ryan, director de la división de la OMS para la Alerta y Respuesta Global, el organismo internacional fue contundente: se desestimaron dos alertas; la primera de ellas fue emitida el 11 de abril

“No criticaré al gobierno de México; ya está enfrentando una compleja situación y una difícil pandemia”, dijo Ryan como corolario a su exposición, una crónica puntual del fenómeno virológico desde que se presentaron los primeros casos.
El gobierno de Calderón no pudo reaccionar ante las alertas de la OMS no sólo por ineptitud. La seguridad de la población no se encuentra dentro de las prioridades del Estado mexicano. La sanidad no es siquiera un asunto de seguridad nacional.
Los panistas, como sus antecesores priistas, siguen considerando que la seguridad de la nación es un asunto de espionaje y represión a la disidencia.
La propia Ley de Seguridad Nacional ignora como amenazas al país las epidemias, el hambre, la desnutrición, la pobreza.
En cambio, mantiene la rebelión como una de las primeras acciones contrarias al interés nacional.
Por si fuera poco, el sistema de salud se encuentra prácticamente desmantelado, sin desarrollo tecnológico para la producción de vacunas y fármacos, y carente de prevención de enfermedades.
Por ello, el país, una vez que reconoció el problema, no fue capaz de instrumentar los protocolos comprometidos con la propia OMS y la Organización Panamericana de la Salud, cuyo principio básico son las condiciones de higiene y el acceso a los servicios de sanidad para toda la población.
La propia insolvencia del sistema sanitario es reconocida por la Secretaría de Salud en un documento del que se da cuenta en estas páginas. El Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza establece que la capacidad hospitalaria será rápidamente rebasada en caso de que México enfrente una pandemia como la de la gripe aviar o el Síndrome Agudo Respiratorio Severo, enfermedades más letales que la influenza porcina o A/H1N1.
Al final, el problema termina siendo un asunto de injusticia social, desigualdad económica y marginación. Mientras que las familias de funcionarios y de grandes empresarios tienen a su disposición mascarillas N95 y N100 y toman de manera preventiva oseltamivir y zanavimir –los medicamentos que contrarrestan la enfermedad–, legiones de indigentes, obreros, indígenas, campesinos deben de sortear la pandemia con un cubrebocas; una pandemia que se suma a la que de por sí vienen padeciendo de generación en generación: la de la pobreza.
Alrededor de 50 millones de mexicanos crecieron y crecen con alimentación precaria, sin agua potable y sin educación básica. Se trata de personas con sistema inmunológico deprimido que, en los hechos, tampoco tienen derecho a la salud. Tan sólo en 2005, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más de 43 mil personas murieron por infecciones respiratorias en todo el territorio nacional.
Cuando llegaron las primeras alertas –no atendidas– de la OMS, el gobierno de Felipe Calderón mantenía su agenda monotemática, aquella que inició junto con su mandato: la “guerra” contra el narcotráfico. Se trata prácticamente de la cuenta de personas asesinadas, secuestradas y levantadas, supuestamente vinculadas al tráfico de drogas (aunque en estos asesinatos y desapariciones forzadas se encuentran también decenas de luchadores sociales, defensores de derechos humanos, sindicalistas, líderes campesinos y periodistas).
En el sexenio de Felipe Calderón, la sociedad mexicana ha pasado del miedo al secuestro y al narcotráfico, al miedo al desempleo y a la crisis económica. Ahora ha sido arrojada al terror de una pandemia.
El propio gobierno federal ha contribuido a generar incertidumbre. Las cifras de contagiados y muertos por el virus no son consistentes. El secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, sufre visiblemente cada vez que debe proporcionar las cifras a los reporteros. Hasta en eso ha sido incapaz el Estado mexicano: contener la paranoia colectiva.
Naomi Klein, periodista y escritora, escribió en su libro más reciente que el miedo y el desorden pueden ser aprovechados por los gobiernos para imponer leyes o hacer pasar casi inadvertidas medidas antipopulares o informar de gestiones desastrosas. En La doctrina del shock.
El auge del capitalismo del desastre, la también especialista en movimientos sociales altermundistas explica cómo funciona esa doctrina: “El desastre original –llámese golpe, ataque terrorista, colapso de mercado, guerra, tsunami o huracán– lleva a la población de un país a un estado de shock colectivo. Las bombas, los estallidos de terror, los vientos ululantes preparan el terreno para quebrar la voluntad de las sociedades (…). Las sociedades en estado de shock a menudo renuncian a valores que de otro modo defenderían con entereza”.
Durante la primera semana de contingencia sanitaria, que coincidió con la conclusión del último periodo ordinario de sesiones de la LX Legislatura, el Congreso de la Unión aprobó la intervención de comunicaciones por parte de la Policía Federal Preventiva. Los legisladores, a puerta cerrada y sin discusión, aprobaron también la ley contra el narcomenudeo y legalizaron que los ciudadanos mexicanos puedan trabajar para gobiernos extranjeros sin permiso del poder legislativo mexicano. Asimismo, en esa semana se dio a conocer que la economía del país cayó 10.8 por ciento durante el mes de febrero de 2009. Se trata de la caída mensual más alta que se haya registrado en la historia reciente de México.
Ni siquiera en la crisis de 1995 el crecimiento negativo fue tan profundo. México recibió un nuevo préstamo por parte del Banco Interamericano de Desarrollo, ahora por 3 mil millones de dólares.
Además, se estableció que en las campañas electorales no se realizaran mítines concurridos.
Durante esos días la sociedad permaneció en sus casas, invitada a ello por un gobierno que siempre desconfió de las multitudes.
En los últimos días de la contingencia, la sociedad comenzó a perder el miedo. Acaso irresponsablemente miles de personas en la ciudad de México dejaron de cubrirse la boca y volvieron a saludarse de mano y de beso. Los niños usaron algunos de sus cubrebocas para hacer paracaídas para sus muñecos, y las calles se encontraron repletas de nuevo.
El miedo, no sólo a la influenza, parece disiparse

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¿MUTACIÓN O MANIPULACIÓN?

miércoles, 6 de mayo de 2009

La influenza porcina ¿Beneficia al Tamiflu de Donald Rumsfeld?

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El medicamento llamado Tamiflu y su ex “dueño” Donald Rumsfeld, ex ministro de Defensa de Bush, obtendrán grandes ganancias con la actual epidemia de influencia porcina, según informes de la prensa independiente, distinta a los grandes medios que manipulan a la opinión pública mundial.

El Tamiflu, inventado por Gilead Sciences Inc. y recomendado incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sería hasta ahora uno de los pocos tratamientos eficaces para curar la gripe causada por el virus mutado H1N1, causante de los brotes de la llamada influenza porcina en México y EEUU. Rumsfeld fue presidente de Gilead desde el 3 de diciembre de 1997 hasta hacerse cargo del Pentágono, en 2001, pero conservó la propiedad de su paquete accionario.

Posteriormente, Gilead vendió los derechos sobre el Tamiflu a laboratorios Roche, cuyas acciones se vieron beneficiadas en la bolsa durante la epidemia de gripe aviar. El medicamento se fabrica a partir del anís desde que fue inventado a principios de los años 90, cuando surgió la enfermedad que devastó los gallineros del Asia en 2005-2006, y causó gran mortandad en seres humanos cuando Rumsfeld era el jefe del Pentágono, cuya “misión también consiste en promover experimentaciones bacteriológicas con fines militares.

El virus de la gripe aviar fue manipulado genéticamente para que se transmitiera a los seres humanos en los laboratorios farmo-terroristas del ejército de EEUU en Fort Dix, New Jersey, en 1976, causando la muerte de varios soldados. Existe la justificada sospecha de de que esta nueva versión H1N1 tenga una procedencia similar.

La pregunta es si alguien como Rumsfeld o sus socios habrán metido mano en la difusión de este virus genéticamente modificado, porque hasta el momento ningún cerdo ha aparecido enfermo en ningún lugar del mundo. En resguardo de la inocencia porcina respecto a la epidemia de gripe homónima, en Europa propusieron que mejor se le llame “nueva influenza” para disociarla del cuadrúpedo, cuya carne ahora pocos quieren ingerir.

La mutación del virus H1N1 bien pudo haber sido también fabricada en un laboratorio. Se trata de una “forma nunca antes vista de la gripe que combina virus de cerdo, de aves y seres humanos”, en una mezcla intercontinental de virus de Norteamérica, Europa y Asia, comentaron a Associated Press funcionarios del CDC, sigla en inglés del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU.

Todos los países del mundo están ahora comprando preventivamente grandes cantidades de Tamiflu, cuyo principal consumidor han sido las tropas de EEUU, que lo utilizan obligatoriamente desde que Rumsfeld fue el jefe del Pentágono. Desde entonces, las ganancias de Rlche y Gilead Sciences Inc. aumentaron en varios miles de millones de dolares. El precio normal del Tamiflu bordea los 10 dólares.

No sería la primera vez que en EEUU experimentan con gente, sea con fines militares, de negocios o por su permanente “lucha por la libertad”. Incluso, Washington lo hizo con sus propios conciudadanos, por ejemplo en 1945, cuando 73 escolares de una escuela pública de Massachusetts recibieron cucharadas de isótopos radioactivos junto con la avena con leche que les daban en el desayuno de cada mañana. En esos años la ciencia militar estadounidense conocía el poder destructivo de la energía atómica pero sabía poco sobre el efecto radioactivo en seres humanos.

Desde los años 40 hasta la década de los ’90, Estados Unidos experimentó armas químicas y bacteriológicas con habitantes de su propio país. Los jueces rechazaron en los años 90 las demandas de reparación de las familias de las víctimas invocando la doctrina de "la inmunidad del gobierno". En 1994, el entonces presidente William Clinton ofreció "disculpas sinceras", aduciendo que una "nueva generación de líderes" no repetiría esas prácticas, formulando un cuestionamiento ético que otros tildaron de simple "traición". Hoy podrían existir nuevos abusos secretos, inspirados por la industria farmacéutica y personajes de la catadura de Rumsfeld, que saben cómo hacer dinero en su “lucha contra el terrorismo”.



DETRÁS DEL VIRUS DE INFLUENZA, GRANDES GANANCIAS.


Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

Desde la sitiada Ciudad de México. En un artículo anterior, escribí acerca de la muy conveniente “descomposición” del Estado mexicano (Ver en Internet: “La muy oportuna ‘descomposición’ del Estado mexicano, pretexto para militarizar y recrudecer la represión gubernamental”), en donde analizo qué tan convenientes son las situaciones de shock para los gobiernos, gracias a las cuales se puede justificar, por ejemplo, la virtual militarización que en este momento estamos experimentando en este país, so pretexto del “combate al narcotráfico”, o la infame aplicación de nuevos impuestos porque, se nos dice, así “saldremos de la crisis” o permitir que compañías extranjeras le entren a la explotación petrolera (sobre todo de los llamados pozos ultraprofundos) porque, justifican los mal administradores panistas, no “contamos” con la tecnología necesaria y nos ¡vamos a quedar sin petróleo!... y así podría seguir. Pero todo eso ahora, ante la “emergencia sanitaria” que de repente surgió, muy convenientemente también, ha quedado opacado, pasa a segundo término, y ahora, reza la amarillista propaganda oficial, lo más importante es “¡tú salud y la de tu familia!”. Así que no importan más los despidos injustificados, los cierres ilegales de minas (la de Cananea, por ejemplo), el sistema corrupto de “justicia” que tenemos, la severa, endémica crisis económica que nos azota, el fraudulento gobierno que nos han impuesto... no, nada de esas “minucias” son ya tan importantes en estos momentos de “¡pánico pandémico!”.

Así que las “situaciones extremas”, independientemente de los peligros reales o creados que entrañen, son muy convenientemente empleadas por los gobiernos para implantar impopulares medidas que, como dije, sería difícil de lograr. En Estados Unidos, por ejemplo, luego del sospechoso derribo de las torres gemelas, George Bush pudo imponer, en nombre de la “seguridad nacional”, draconianas medidas que atentaron contra la individualidad, los derechos humanos y las libertades elementales de cuanto estadounidense fuera considerado “terrorista”. En la actual situación de pánico que se ha creado en esta muy contaminada, conglomerada, hacinada, desigual y caótica ciudad de México, se ha dado lugar a una paranoia colectiva que impacta en la psiquis individual, a grado tal que basta salir a la calle, por ejemplo, o ir de compras, como yo hice por estos días, para comprobarlo. Una de estas tardes de “emergencia”, me encontraba en un muy popular y estadounidense supermercado (cuyas actividades comerciales, muy convenientemente, a pesar de la emergencia epidemiológica, siguen muy como si nada, pues los negocios son negocios sin importar las emergencias de cualquier tipo que se presenten), el que, por cierto, estaba lleno, a pesar de que se le ha “aconsejado” a la gente “permanecer en sus hogares”. De repente, al llegar a la zona de los productos de limpieza, debí reprimir, con bastantes trabajos, un estornudo provocado por el polvo que emiten las bolsas de detergente. No quise dar lugar, con tan involuntaria y natural acción biológica, a que los predispuestos, sugestionados, atemorizados clientes (especialmente aquéllos que se consideraban inmunes a los microscópicos virus portando intimidantes tapabocas de distintos modelos y materiales, dando lugar también con ello a una insólita, nunca antes vista nueva división social tapabucal), o se lanzaran contra mí y me sacaran del lugar, airados por mi irresponsabilidad biológica o huyeran despavoridos ante tan repentino, cercano peligro biológico (esto también alimentado, claro, por nuestra muy habituada cultura hollywoodense, que todo tiende a magnificarlo y convertirlo en una muy grave catástrofe, así del tipo de “Soy leyenda”, esa reciente película en donde el protagonista principal, Willie Smith, sobrevive a un aterrador virus que convierte a quienes infecta en peligrosos mutantes hidrofóbicos).

Si ya de por sí hemos llegado a una época en que se ha alentado – muy convenientemente para el sistema – un creciente individualismo social, que ha llevado a una consecuente deshumanización, ahora, en estos pandémicos momentos, con “medidas preventivas” como la expresa prohibición de saludarse, no digamos ya de beso, sino de mano, o no “aglomerarse” y mejor “permanecer en el hogar”, se agrava el citado individualismo, acompañándolo, además, de una suspicacia y de un alarmismo que verá a todo aquél que aparezca como infectado, o que al menos lo aparente ser, como a alguien peligrosísimo.

Sin embargo, detrás de esta “emergencia sanitaria”, hay hechos incuestionables, como veremos.

Grandes Ganancias

Y las evidencias que desde el principio se sobredimensionó esta epidemia llamada, ahora corrige el nombre la OMS (Organización Mundial de la Salud), “influenza humana A de origen porcino”, denotada como H1N1, ya están surgiendo, pues ahora se asevera que ni es tan peligrosa, ni tan mortal y que muchas personas que se contagian de ella, apenas presentan algunos leves síntomas, más parecidos a los de una gripe común. Puedo citar el caso de el hijo de unos amigos, quien contrajo la enfermedad días antes de que se declarara la “emergencia sanitaria”, como evidencia de que el mal no es mortal y puede curarse sin acudir a los costosos tratamientos del Tamiflu. Marcos es su nombre, tiene diez años, y cuando se enfermó, efectivamente los síntomas más agudos que padeció fueron una fiebre que le duró toda una noche y un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo, bastó con medicamentos para bajarle la fiebre, algún antigripal, alimentación saludable, como jugos, frutas, sopas, reposo (no fue un día a la escuela) y a los dos días ya estaba Marcos como si nada. Su familia, al parecer, no se contagió del mal. Sólo su mamá mostró muy leves síntomas, más parecidos a una gripe, como ligero cansancio, pero nada más. Y ya después, cuando comenzó a cundir el pánico, nos hemos percatado de que lo que Marcos padeció fue la influenza.

Y aún la referida influenza aviar, la denotada como H5N1, a pesar de que se le considera como sumamente peligrosa, ha provocado desde el año 2004 a la fecha, alrededor de 250 muertes, la última de la cuales tuvo lugar en China, en enero, con la que suman dos este año. Sin embargo, tomando como referencia la fatalidad que provocó la llamada influenza española, que entre 1918 y 1920 provocó alrededor de 20 millones de muertes (sólo hay que tener en cuenta que el brote se dio luego de la primera guerra mundial, época durante la cual las condiciones sanitarias eran malas y quedaron peor tras la batalla, casi no había medicamentos, los hospitales eran más insalubres... en fin, eran otras condiciones históricas), se han exagerado, en mi opinión, los efectos que provoca la influenza en la actualidad, lo que ha beneficiado bastante a la industria farmacéutica, en especial a la empresa multinacional Roche (originalmente Suiza), comercializadora del medicamento Tamiflu, cuyo componente activo es el Oseltamivir, considerado como el “más eficaz tratamiento contra la influenza creado hasta ahora”. En Estados Unidos, un tratamiento de 30 pastillas cuesta alrededor de 180 dólares. Aquí en México, el gobierno tuvo la gran ocurrencia de comprarle a esa empresa 400,000 tratamientos, que le fueron vendidos de ganga a sólo 350 pesos cada uno, o sea, Roche se ganó casi 140 millones de pesos gracias a la emergencia epidemiológica. En las farmacias, ese medicamento se vende en alrededor de 500 pesos (quizá aún más, aprovechándose del compulsivo pánico consumidor). Y como se está bombardeando mediáticamente que sólo esa medicina es la única cura posible, pues podemos imaginar que el negocio para Roche y para sus accionistas será excelente (sus acciones subieron 30% en estos pandémicos días). Y si en todo el mundo se están armando con millones de tratamientos de Tamiflu, “por si las dudas”, pues Roche podrá jactarse de que aún, en medio de la severa crisis económica que estamos padeciendo (la cual sigue, no se va a curar con el Tamiflu, por desgracia), los negocios no están nada mal.

Y sólo para ilustrar más la influencia mundial de Roche, agregaré que uno de sus principales accionistas es nada menos que el ex secretario del Pentágono, el señor Donald Rumsfeld, quien era director de Gilead, la empresa que originalmente inventó el retroviral Tamiflu, que hasta el año 2003, era desconocida e incluso reportó fuertes pérdidas, que casi la llevaron a la quiebra. Curiosamente en ese año comenzaron a difundirse a nivel mundial los peligros que representaría una pandemia de influenza, sobre todo la aviar, y gracias a la labor cabildera de Rumsfeld para que el gobierno de Bush adquiriera cientos de miles de dosis del medicamento, las acciones de Gilead comenzaron a subir, se cuadruplicaron, y fue cuando la adquirió Roche, en vista del gran negocio que representaba contar con una patente única para combatir a la peligrosísima influenza aviar. Luego de que Roche compró Gilead, Rumsfeld conservó buen parte de sus acciones, las que de inmediato subieron mucho más, gracias a que nuevamente, en el año 2006, cuando Rumsfeld aún era secretario del Pentágono, la influencia mediática de las grandes cadenas televisivas, continuó aterrorizando a todo el mundo sobre los apocalípticos peligros que representaría una potencial pandemia aviar y alrededor de 60 países compraron millones de órdenes del Tamiflu, que le reportaron ventas a la empresa por más de mil millones de dólares. El mismo gobierno estadounidense continuó armándose de millones de dosis gracias a la persistente labor de “intermediación” del muy acomedido Rumsfeld, que en ese año se ganó casi seis millones de dólares extras, gracias a que sus acciones en Roche también incrementaron su valor. Y sin embargo, a pesar del Tamiflu, en EU mueren al año alrededor de 40,000 personas, ¿será que no les alcanzó para adquirir ese caro medicamento o que no es tan efectivo? Y en ese sentido, hay varios reportes de investigadores que señalan que no en todos los casos el tratamiento es tan eficaz. Quizá el virus al que pretendieron combatir ya haya mutado y el Tamiflu “sólo le haga cosquillas”.

Por tanto, en vista de esos lucrativos hechos, convendría preguntarse, ¿son reales los peligros potenciales de la influenza en todas sus variantes o se han exagerado y más bien han servido para que un puñado de empresas obtengan una gran ventaja económica de tanto terrorismo mediático?

Sea como sea, independientemente de los peligros reales que la influenza represente, hay que decir que el sistema toma ventaja hasta de las catástrofes, las que al final se traducen en dinero... y mucho.

En esta sitiada ciudad, la “emergencia sanitaria” realmente está siendo un muy buen negocio, por ejemplo, no sólo para Roche, sino para los fabricantes de tapabocas, de los desinfectantes, de los jabones líquidos, de los hospitales privados... sí, y es algo que continuará por varias semanas, hasta que oficialmente se diga que ya terminó la emergencia sanitaria y entonces, pues habrá que hallar otro nuevo distractor, con tal de mantener a la gente espantada y que ello signifique un buen negocio para algunos (quizá otra epidemia). Esta forma de dominación por medio del terror ha dado muy buenos resultados en EU, país en donde desde hace años a la gente se le ha inducido un compulsivo consumismo (además de controlarla) debido más al pánico y no a hechos reales. Por ejemplo, en los años cincuentas, por el peligro inminente que representaría una guerra termonuclear entre la URSS y EU, a la gente casi se le obligó a que construyera sótanos, con tal de que tuvieran algo de “protección” si la guerra se iniciaba (absurdo, pues de nada hubieran servido los sótanos). Actualmente muchas personas se han construido las llamadas “habitaciones del pánico”, también por si enfrentaran algún peligro mayor, por si tuvieran que permanecer muchas semanas encerrados. Los más pudientes las equipan con toda clase de lujos, como cavas llenas de finos vinos, aire acondicionado, jacuzzi...

Y luego de los sospechosos derribos de las torres gemelas, se generó una histeria colectiva por supuestos ataques de ántrax que llegaban en cartas anónimas. Fue tal la paranoia, que la gente, con sólo ver talco regado (pues se les dijo que era similar el ántrax al talco), marcaba el número de las emergencias, el 911, atiborrando a la policía con cientos de falsas alarmas. Quizá por ello fue que a las pocas semanas, muy repentinamente, cesó tan “peligrosísima amenaza”.

Seguramente aquí sucederá lo mismo ya que superemos la “emergencia sanitaria”, lo cual, al parecer, ocurrirá oficialmente el 5 de mayo, ya que los días festivos hayan transcurrido y todo regrese a la normalidad. Sin embargo, el daño en el tejido y la cohesión social que se ha provocado con este exagerado manejo mediático de la crisis, ye estará hecho. La gente será mucho más desconfiada que antes y el individualismo-aislacionismo característico de las sociedades urbanas será más agudo.

Nuevos virus

Como dije, esta cepa de la influenza no es tan severa como la aviar (la que, como refiero arriba, tampoco ha provocado tantos muertos), con lo cual no quiero decir ni lejanamente que, en efecto, existan virus, o estén en formación, potencialmente muy peligrosos. El caso concreto es el virus VIH, que provoca el SIDA (que Ometeotl nos libre cuando surja alguno con sus mortales características que pueda transmitirse realmente a través del aire y que nos entrara por la nariz). Una gran cantidad de virus mutan en su composición genética debido en muchas ocasiones a la acción del hombre. Por ejemplo, el hecho de que varios de ellos hayan saltado de los animales al hombre, es debido a la interacción cada vez más cercana que hemos establecido con éstos. Los trabajadores que laboran en las granjas en donde son criados miles de cerdos, de pollos, de vacas y otros, se ha hallado que están muy expuestos a enfermedades que de repente pueden entrar en su organismo, adaptarse y ocasionarles enfermedades. Por otro lado, el tipo de alimentos que se les dan a esos animales, tales como el maíz transgénico, y que acompañan con fuertes dosis de antibióticos, con tal de que esos animales crezcan “sanos, fuertes y libres de enfermedades”, inducen también cambios genéticos en los microorganismos que habitan en sus cuerpos y que los vuelven más resistentes cuando llegan a representar potenciales enfermedades. Más adelante retomaré este punto de la cría masiva de animales y los peligros que ello atrae.

En cuanto a los virus nuevos o potenciales a los que me refería arriba, hay evidencias de que existen un buen número de ellos entre la fauna animal aún salvaje, como la existente en las selvas amazónicas o africanas, los cuales, como dije, pueden saltar hacia los humanos.

Un equipo de investigadores encabezados por Nathan Wolfe, biólogo de la Universidad de California, se encuentra justamente en África, en Camerún, buscando virus con esas características. El problema en ese país es que la gente local, la gran mayoría sumamente pobre, con tal de sobrevivir, caza animales, tales como primates o aves, vendiendo unas piezas y alimentándose de otras. Wolfe supone que el virus del SIDA tuvo su origen en una circunstancia similar, allá por la década de 1930, cuando algún cazador de la época capturó un chimpancé, cuya sangre, infectada por un virus de inmunodeficiencia existente en el primate, se debe de haber mezclado con una herida del hombre. Luego, el virus invasor, se adaptó muy bien en el organismo de dicho cazador, desarrollando todos sus letales efectos y poco a poco fue pasando de humano en humano, hasta que en 1980 fue evidente que se había propagado ya en cientos de miles de personas y desde entonces ha cobrado millones de víctimas.

Wolfe ha descubierto variaciones de un virus conocido como HTLV. La variante HTLV-1 se cree que tiene relación con la leucemia que dispara la producción de células T. Este virus ha infectado a unos 20 millones de personas en todo el mundo. La variante HTLV-2, es una fuente potencial de desórdenes neurológicos.

Así, debido a las propiedades mutágenas y de gran adaptación que tienen los virus, sería muy posible para varios de ellos que se encuentran hasta ahora solamente en animales, que siguieran el mismo camino del virus VIH y que incluso produjeran enfermedades más letales. Además, el problema adicional es que aunque se lograran hacer vacunas para combatirlos, dichos virus tienden a seguir mutando cada cierto tiempo. Es por eso que hasta ahora no ha podido desarrollarse una vacuna contra el virus VIH, por su gran facilidad para mutar a otras formas.

El problema es que, como señalé antes, el hombre mismo ha propiciado tales mutaciones. En el caso de la influenza porcina, por ejemplo, como ya mencioné, es muy probable que el tipo de alimentación que se les da actualmente a los cerdos, como el maíz transgénico, haya llevado a una mutación del virus porcino que durante muchos siglos, digamos, permaneció sólo como una enfermedad de esos animales. Pero el hecho de que el maíz transgénico es adicionado con agentes tóxicos para darle, según sus productores (la compañía estadounidense Monsanto), “resistencia” a las plagas, y además evitar que tan “productivo” maíz no pueda ser sembrado nuevamente y tenga que ser comprado – se le adiciona un tóxico que inhibe el crecimiento de las semillas de las plantas cosechadas, si tales semillas no son compradas –, muy probablemente haya contribuido a la mutación del citado virus. Justamente es en EU en donde se comenzaron a dar los primeros casos de mutación del virus porcino que le dieron la posibilidad de saltar hacia los humanos, país en donde ya son varios los años que a los millones de animales producidos “en serie” por las agroindustrias, como si fueran llantas, se les alimenta con productos transgénicos de los cuales se desconocen los efectos que a futuro provocarán por su ingesta (y tomemos en cuenta que esos animales son comidos ya también por millones de humanos, así que la cadena de funestas consecuencias continuará).

Y es también en dicho país, que esa manera de manejar industrialmente la cría de animales de todo tipo, desde aves, hasta ganado vacuno, ha provocado que surjan males como el de las “vacas locas”, que se debe a que esos animales, desde hace tiempo, se alimentaron de los restos “enriquecidos” de vacas muertas, con tal de que, justificaban los ganaderos, se “aprovechara” todo. Eso dio lugar a una mutación en las proteínas del cerebro de las vacas – un prion, que es una proteína mutada, totalmente distinta a las normales –, que desde entonces se presenta de cuando en cuando y ha afectado incluso a humanos, quienes han muerto al ingerir la carne infectada, la cual ni cocida es segura. (en Inglaterra han muerto casi 100 personas desde 1995). Esa enfermedad, aunque no se debe a un virus, da cuenta de los cambios que la absurda acción del hombre puede inducir entre los animales y, consecuentemente, entre los organismos o virus que los habiten.

El equipo de Wolfe ha descubierto también otras variaciones del virus HTLV, las HTLV-3 y la HTLV-4, cuyos potenciales peligros aún se desconocen. Declara Wolfe que aún quedan decenas de virus por descubrir y que quizá varios de ellos impliquen potenciales, verdaderamente mortales males, tales como el virus VIH, del que se cree que se ha metido en el hombre unas diez veces a lo largo de la historia común entre ese ente (no es un ser vivo) y la humanidad.

Y entonces sí, cuando nos comencemos a caer muertos de repente por las calles o nos convirtamos en fieros mutantes, como consecuencia de esos mutados virus, seré el primero en adquirir un costoso equipo anticontagios (máscara hermética antigas, tanque de oxígeno a las espalda, traje sellado de asbesto con refrigeración, por aquello del calentamiento global... ¡nada de inútiles tapabocas!)... o tener lista una cápsula de cianuro, cuando a pesar de todas mis precauciones, el virus me invada y prefiera mejor una digna muerte.

Las superbacterias

El otro peligro real, que ya está entre nosotros, lo constituyen las llamadas superbacterias, microorganismos que también, gracias a la muy oportuna acción del hombre, están convirtiéndose en genuinos supervillanos, resistentes a cuanto antibiótico o medio para deshacerse de ellos se les aplique. Estos que siguen, son sólo un par de ejemplos de tales superbacterias, que llegaron no sólo para quedarse, sino para hacerse más y más resistentes con el tiempo.

La muy costosa guerra de Irak no sólo lo fue en los miles de millones de dólares que tanta sofisticación militar requirió, la cual resultó absurda e innecesariamente superior a la fuerza real bélica de aquel pobre país, el que sucumbió sin demasiadas batallas ante el poderío armamentista de la así llamada “coalición” (EU-Inglaterra) invasora. También le generó al Pentágono una perdida guerra contra bacterias que, debido a las improvisadas instalaciones hospitalarias de campo, se tornaron sumamente resistentes y peligrosas a cuanto arsenal de antibióticos se posee en la actualidad. El Pentágono, con tal de que se contara con instalaciones hospitalarias de apoyo (CSH’s, Combat support hospitals) cercanas a los escenarios de guerra, improvisó hasta en tiendas de campaña gigantes, supuestas clínicas para atender de emergencia a los soldados heridos, no sólo que se les dieran allí los primeros auxilios, sino que se les practicaran, incluso, cirugías y operaciones mayores, luego de lo cual se les administraban múltiples antibióticos de amplio espectro que acabarían, se pensaba, con cualquier bacteria u hongo que pudiera infectar la herida.

Sin embargo, no contaron las autoridades militares estadounidenses, que tanto “eficientismo hospitalario” llevaría a crear una superbacteria. En especial una bacteria, la llamada Acinetobacter baumannii, se tornó muy resistente, no sólo a los antibióticos, sino a su capacidad de propagación, pues puede permanecer, ahora se sabe, en la piel de una persona sana, sin ser detectada, y que ésta sirva como medio de contagio hacia una persona que esté herida o esté convaleciendo de una operación en un hospital. Los cócteles de antibióticos no hicieron más que volverla aún más resistente. Pero además es un organismo que ha “aprendido” a tomar de otras bacterias u hongos sus específicas resistencias a los medicamentos, de tal manera que en uno de los más recientes estudios genéticos que se le practicaron, se halló que contaba con 52 genes que le permiten combatir antibióticos, radiación o cualquier otra forma de medio que trate de acabar con su letal acción. En forma natural, la acinetobacter se halla en la tierra, en teléfonos celulares, en pollos congelados, en plantas de tratamiento de aguas negras, en utensilios de formica... por todo el mundo, pero la cepa baumannii resulta que sólo se encuentra en los hospitales, constituyendo un potencial peligro para los enfermos que allí llegan a “curarse”, a los que invade a través de heridas. Es tan resistente y adaptable a los instrumentos médicos, que logra sobrevivir semanas en estetoscopios, en las braceras para medir la presión, en los colchones... ¡y hasta en los teclados de las computadoras! Incluso resisten muchos de los desinfectantes empleados para limpiar el instrumental y las instalaciones hospitalarias. Y de algo le ha servido a esa bacteria ser tan resistente, pues además de que no la matan los antibióticos, científicos israelitas han tenido la peregrina idea de modificarla genéticamente para ser empleada en los derrames petroleros, debido a su capacidad de degradación de muchas sustancias, tales como el petróleo, cosa que me parece muy cuestionable y abominable, pues si esa modificación puede ser absorbida por las cepas baumannii, ¡ni imaginar deseo que sucedería en cuanto a la mayor letalidad que adquirirían y que podrían incrementar su resistencia todavía más a la ya poseída!

Así que no se detectó que en esos hospitales de campaña existía la bacteria y varios soldados heridos que supuestamente iban allí para ser curados de sus heridas, a quienes, como se acostumbra, luego de las operaciones se les aplicaron fuertes dosis de cócteles de varios antibióticos de amplio umbral de acción, murieron semanas después como consecuencia de la letal acción de las infecciones que la bacteria, resistente a la totalidad de tales medicamentos, provocó en sus organismos muy lenta y silenciosamente, sin ser detectada, pues nadie hubiera sospechado que una bacteria tan aparentemente frágil, que anteriormente se combatía con cualquier antibiótico, pudiera causar esas repentinas y mortales infecciones.

Otra superbacteria que también está incrementando su peligrosidad es la conocida como MRSA (methicillin-resistant Staphylococcus aureus), considerada por varias autoridades sanitarias estadounidenses e investigadores como el “nuevo SIDA” de EU, que tan solo en el año 2005 mató a 18650 personas, mucho más que las fallecidas por el aparentemente más temible SIDA. Resulta que en un reciente estudio llevado a cabo por la investigadora estadounidense Tara Smith, profesora asistente de la Universidad de Iowa, se halló que en granjas porcinas de EU, además de otras establecidas en Canadá y Noruega (curiosamente los grupos de cabilderos de la industria porcina de EU se habían opuesto hasta ese momento a que el estudio se efectuara en granjas estadounidenses, mismos que contribuyeron también con dinero para la campaña electoral de Barack Obama), existe dicha bacteria, en particular la cepa ST398 y está tan difundida, que afecta por igual a los animales y a las personas que trabajan allí. La investigadora señala que una de las causas por las que esa bacteria ha adquirido su resistencia se debe a que en la dieta diaria con que se alimenta a los cerdos, se adicionan antibióticos con tal de “mantenerlos libres de infecciones” y por esa muy errónea costumbre, no sólo tal bacteria se ha vuelto más resistente a dichos antibióticos, sino que se está generando también resistencia en otros microorganismos los cuales, con el tiempo, también serán igualmente difíciles de combatir cuando provoquen infecciones. En una de esas granjas se halló que un 70% de los cerdos estaban infectados, en tanto que un 64% de las personas laborando allí, también lo estaban, y que tanto cerdos, como el personal infectados, portan a la resistente bacteria en las fosas nasales, constituyendo esa situación un potencial foco de infección. Pero lo peor fue que se descubrió que un 10% de la carne de cerdo importada de Canadá, así como la estadounidense, estaban infectadas por dicha bacteria y que al parecer eso ya tenía algún tiempo, lo que significa que millones de personas pueden portar incluso la bacteria, la que, en condiciones adecuadas, podrá dar marcha a sus infecciosos efectos. De hecho, son frecuentes en EU las infecciones provocadas en la piel por el MRAS, las que se manifiestan por iniciales manchas rojizas, que luego se convierten en úlceras cutáneas, y que pueden evolucionar muy rápidamente hasta convertirse en purulentas llagas muy difíciles de tratar, pero que si no se atienden, pueden incluso provocar la muerte. Y aunque es ya un problema de salud público, inexplicablemente se ha tendido a ocultar. (puede verse en Youtube un video en el que un comentarista de TV entrevista a una doctora, la que coloca al MRAS en EU como “el nuevo SIDA”. El link de dicho video es el siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=E7EikdbfAvA&feature=related).

La conclusión del estudio de la investigadora Smith, señala que no sólo esa bacteria se transmite de persona a persona ya, sino que también lo hace a través de los alimentos, en este caso, de la carne de los cerdos infectados.

Aquí en México, en los estados de Sonora y de Veracruz operan dos plantas productoras de cerdos de la compañía estadounidense Smithfield Foods, consideradas ambas como las principales productoras de ganado porcino en el país. Particularmente la planta que opera en Veracruz, en Perote, bautizada como “Granjas Carroll de México”, está en estos momentos de emergencia sanitaria en medio del escándalo, pues se cree que el primer caso reportado de un enfermo aparentemente infectado por la influenza porcina, en la cercana comunidad rural de La Gloria, se originó debido a las actividades de dicha empresa. Sin embargo, a la luz de los hechos reales citados arriba, considero que no se trata de infecciones debidas a la influenza, pues aparentemente en ese estado no hay brotes, sino, más grave aún, que debe de tratarse de males provocados por la ya citada bacteria MRSA, quizá la cepa ST398, hallada en las granjas de EU y de Canadá, lo cual estaría provocando infecciones bastante agresivas, que actúan oportunista y colateralmente a otras enfermedades, justamente como una gripe común o la citada influenza, pues en los debilitados sistemas inmunológicos de los enfermos afectados por dichos males, la bacteria MRSA encuentra un excelente campo para desarrollar su letal acción, mucho más rápido que en personas que sólo estuvieran contagiadas de esa bacteria, provocándoles mortales, incurables neumonías. Recientemente fue entrevistado un funcionario de esa empresa, alegando a su favor que no se habían hallado virus de influenza allí. Pero lo que más bien se debe de analizar en los cerdos y los trabajadores que allí laboran es si están contaminados con MRAS, pues se ha comprobado que individuos aparentemente saludables pueden acarrear dicha bacteria en sus fosas nasales por periodos que van desde semanas hasta años, sin mostrar ningún síntoma, pero pueden contagiar a personas más sensibles, sobre todo que tengan su sistema inmune debilitado o que estén padeciendo un mal respiratorio y entonces, sí, como dije, los efectos pueden ser mortales.

Por tanto, el peligro de ingerir carne de cerdo no es el que transmita influenza, sino que si está infectada con el MRAS, puede infectar, a su vez, a los que la coman, pero eso es algo que no ha aclarado la OMS y se ha desentendido del problema, diciendo que la carne de cerdo es segura, “pero que se cocine bien” (suponen que así se mata a la bacteria), con lo cual oculta ese potencial foco de infección. Y por eso le cambió, de súbito, el nombre a la influenza porcina, pues provocó el enojo de los grandes productores mundiales de cerdos, quienes cabildearon y presionaron a tal organización para que se suprimiera el nombre de “influenza porcina”, pues, alegaron, el daño a sus negocios es ya “enorme”.

Pero igualmente grave es que el MRAS no sólo está presente en las granjas porcícolas, sino que también invade a los hospitales, al igual que el Acinetobacter baumannii. En un estudio también reciente, se halló que el 58% de los trabajadores del sector salud portan en sus manos a la resistente bacteria, lo cual provoca infecciones casi incurables en los enfermos a los que se les practica, por ejemplo, una inserción de cánula para aplicarles suero o sangre, ya que el MRAS de inmediato se introduce por la herida al organismo del enfermo, provocándole en muchos casos la muerte. Se calcula que en todo el mundo, las muertes debidas a infecciones por MRAS ocupan el tercer lugar de todas las defunciones. Y eso sucede tanto en los hospitales de los países desarrollados, los que supuestamente estarían a la vanguardia en técnicas de higiene, como en el resto de los países, los subdesarrollados, en donde los casos de infecciones aumentan todavía más en relación a aquéllos.

Y así como las dos superbacterias anteriores se fortalecen día a día, varias más se están apertrechando. Podría decirse que, en cierta forma, la humanidad está perdiendo la batalla contra ellas, pues aún y cuando se sigan produciendo más y más medicamentos para combatir a bacterias y virus, éstos siempre hallarán la forma de volverse inmunes hacia ellos. Por otro lado, es un hecho que también se trata de mecanismos naturales de eliminación de una especie, el hombre, que ha resultado ser una de las más destructivas y dañinas que han vivido sobre la faz de este deteriorado planeta.

Hospitales peligrosos

Por tanto, muertes debidas a males respiratorios y a muchos otros, son cotidianas en esta ciudad, en todo el país y en todo el mundo, claro. Sólo que ahora, aquí, en la sitiada, apestada ciudad de México, debido a la “emergencia sanitaria”, se deben de reportar, sobre todo, las defunciones provocadas por enfermedades respiratorias. Y habría que analizar en cuántas de tales muertes haya participado directamente el MRAS o alguna otra superbacteria desconocida hasta ahora, que haya estado presente en las instalaciones hospitalarias, más que la influenza, la que quizá, en efecto, haya debilitado el sistema inmune del enfermo, pero que ello haya propiciado la intromisión del MRAS, pues en fases avanzadas de infección provoca una incontrolable neumonía, que es lo que se ha reportado en las muertes como causa de éstas.

Se han dado a conocer alrededor de 180 muertes “sospechosas” hasta el martes, debidas a males respiratorios, pero sólo se han confirmado 15 casos cuyo origen se debió al virus de la influenza inicialmente llamada porcina (espero no continuar dañando los intereses de los puerqueros al seguirme refiriendo con ese nombre a la enfermedad).

Por otra parte, no se han proporcionado, hasta ahora, los perfiles socio-económicos tanto de los fallecidos que padecían efectivamente influenza, como el de los otros, porque si seguramente se hace, se vería que aquellos que fallecieron por esas enfermedades respiratorias, aún sin saber si fueron infectados o no por el virus, pertenecían varios de ellos a sectores poblacionales de escasos recursos, que no cuentan con medios económicos suficientes ni siquiera para combatir a una simple gripe, la que quizá evolucionó en sus consecuencias hasta volverse mortal.

Lo cual me remite a recordar cuántos millones de personas en el mundo mueren al año por enfermedades curables, tales como diarreas infecciosas, las mencionadas gripes u otros males que pudieron haberse curado con la simple ingesta de medicamentos tales como cloranfenicol o similares, pero que por carecer de medios suficientes ni siquiera para alimentarse, ya no digamos bien, sino todos los días, mucho menos podrán adquirir un medicamento para curarse, por barato y accesible que éste sea.

Cabe señalar que las gripes que nos afectan aquí en México (que son también un tipo de influenza) por sí mismas no matan, sino que al ir debilitando al sistema inmune, si no son tratadas a tiempo, dan lugar a que bacterias oportunistas vayan incrementando los males en el enfermo. Una gripe mal atendida, por tanto, puede provocar la muerte, pues los efectos de los patógenos oportunistas van progresando, pasando a bronquitis, neumonía, bronconeumonía... y así, hasta matar al agripado. Y los factores para que ello ocurra son, sobre todo, de orden económico, independientemente de la edad. Conozco gente de más de 90 años, pero que está muy bien nutrida y dispone de recursos materiales suficientes para llevar una vida relativamente sana y que en casos así, de una gripa, de inmediato recibe la atención y la alimentación adecuadas. Pero en los casos de la gente que fallece, en la mayoría se trata de aquéllas personas pertenecientes a los estratos bajos, de cualquier edad, que ni comen bien y ni tienen dinero ni siquiera para adquirir medicamentos de los llamados genéricos (los del doctor Simi y otros por el estilo).

Así debió de haber sucedido con los casos de personas que, refieren las autoridades mexicanas, llegaron a los hospitales en avanzados estados de gravedad por males respiratorios (neumonías o bronconeumonías) y a las pocas horas murieron.

Y eso, que lleguen así, tan enfermos y que sólo por ello se les atienda en los hospitales o clínicas, es algo muy cotidiano en este país en donde los servicios de salud, en especial los públicos, son tan malos (ver mi artículo en Internet: “Los deficientes servicios públicos mexicanos de salud: el caso del ISSSTE”), que casi casi la gente debe llegar muriéndose para que se le atienda, sobre todo al tratarse de medicina especializada, pues cuando no es así, que no sea urgente su caso, se le otorga al enfermo, digamos de un mal cardiaco o digestivo, una cita para tres o cuatro meses después.

Claro que en medio del amarillismo mediático, esos casos se inflaron (al principio, muy irresponsablemente, casi se hizo creer que todas las muertes se habían debido a la influenza porcina), se conocieron de primera mano, con tal de reforzar la idea en la gente de que, efectivamente, estamos enfrentando un “virus muy peligroso”, y hay que aceptar todas las medidas “sanitarias”, la peor de ellas, que en nombre del “combate a la enfermedad”, se dé autorización, incluso policíaca, para que se irrumpa sin orden legal en los hogares en donde se “tenga sospecha” de que hay “peligrosos enfermos” de influenza (¿influenzados sería el sustantivo?).

Y quién no asegura que esa supuesta medida temporalmente aprobada, se quede después para siempre (como sucedió con la tenencia automovilística en 1968, la que fue aprobada en ese entonces para hacerse de un dinero extra para combatir al “extremismo social”, según arguyó el represor gobierno de entonces), trascienda de su original aplicación, y se le emplee no sólo durante “emergencias biológicas” (que serán ya cotidianas, al paso que vamos, con los virus y bacterias cada vez más resistentes), sino para también arrestar “sospechosos” durante “emergencias sociales”, sí, como que la gente proteste por la represión, la pobreza, el desempleo, la corrupción... y otros males, estos gubernamentales, que también seguirán endémicos, a la par de los biológicos.

Tomemos en cuenta, además, que la pésima calidad del aire en esta contaminada ciudad, con partículas suspendidas, gases tóxicos, químicos dispersos, polvo... también contribuye al incremento de las enfermedades respiratorias, debido a que tales contaminantes debilitan nuestro sistema inmune.

Y si a todo lo anterior agregamos que buena parte de los mexicanos están desnutridos, porque o no comen lo suficiente, la mayoría, o lo hacen mal, ya desde antes teníamos una “emergencia sanitaria”.

En conclusión, podría decir que desde el inicio de la “emergencia sanitaria” se falsearon los datos, se aterrorizó a la población y el único tema importante, que supera a lo que hasta antes de la epidemia hubiera sido trascendente es “no contagiarse con tan terrible, mortal enfermedad”.

No importa la crisis económica, ni la militarización del país, ni la explotación de compañías estadounidenses de nuestro petróleo, ni playas compradas por inmobiliarias extranjeras, ni minas cerradas, ni los miles de desempleados por la quiebra económica, ni la prepotencia policíaca, ni ilegales cambios en las leyes laborales, ni el corrupto sistema “legal” que tenemos, ni la sobreexplotación y contaminación de nuestros recursos... no nada de eso importa más que “¡estar encerrados en la casa, usar el tapabocas todo el tiempo y no saludar a nadie!”. Sí, mejor y muy efectiva forma de control social, no pudo hallar el gobierno.

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